Un fabricante mexicano de cancelería y vidrio arquitectónico compraba a cientos de proveedores cada año, pero su información de compras vivía dispersa en miles de facturas. El cierre contable les decía cuánto gastaban; no dónde estaba la oportunidad de gastar mejor.
En dos años habían recibido 6,370 facturas de 479 proveedores distintos, por un total de $98.4 millones de pesos ($98,409,235 MXN). La categoría de materiales y suministros —vidrio, perfiles, herrajes— concentraba entre el 66% y el 74% del gasto, pero estaba repartida entre una base de proveedores enorme, sin una lectura clara de qué se pagaba de más ni con quién convenía negociar.
Distribución por categoría (año más reciente del análisis). Materiales y suministros domina la estructura de compra.
Los 10 proveedores principales concentraban el 63.9% del gasto; los 469 restantes, solo el 36.1% — una cola larga que diluía el poder de negociación.
Cada una con su valor estimado anual y una ruta de acción concreta para capturarla.
Solo la consolidación (palancas 1 y 2) suma entre $1.5M y $2.75M MXN anuales.
Acuerdos marco de volumen con descuentos escalonados sobre los proveedores que concentran un tercio del gasto.
Consolidar cientos de proveedores de materiales a un núcleo de 25–30 clave, recuperando poder de compra.
15 proveedores con facturación muy por encima del promedio, candidatos a justificación de precio o sustitución.
Racionalizar 54 proveedores de material de oficina a 3–5, y 34 de tecnología a 5–10, con acuerdos marco.
Bajar el gasto es solo una parte. El cambio de fondo está en simplificar la operación de compras y recuperar poder de negociación.
Entre 2024 y 2025 el gasto total cayó 17.8%, pero la base de proveedores solo se redujo 4%. La empresa compraba menos, con la misma carga: cientos de proveedores activos, miles de facturas y un poder de negociación diluido en una cola larga de proveeduría.
Concept2 cuantificó cómo simplificar la base de proveedores sin frenar la operación, categoría por categoría.
De un total agregado a fin de mes a una lectura de causa y efecto sobre cada factura: qué se compra, a quién, a qué precio y con qué proveedores conviene negociar.
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